Emprender en los tiempos que corren, puede parecer una temeridad.
Sobre todo a ojos de tus padres, amigos, pareja…
Todos están convencidos, que lo mejor que puedes hacer es seguir trabajando dónde estás, aunque tu jefe sea un gilipollas y te haga la vida imposible.
O mejor aún, buscar otro empleo dónde ganes más pasta.
De lo que estoy convencido es que no te has cruzado a nadie que te haya dicho esto: “Venga… ¡Pruébalo! A ver que pasa”.
Arrancar un negocio es tremendamente jodido si no sabes cómo hacerlo.
Y aunque sepas cómo hacerlo también es jodido, no te voy a engañar.
El tema es que si sabes montar una empresa es porque te has pegado tantas hostias, que no queda una sola parte de tu cuerpo sin una cicatriz.
Te acabas convirtiendo en una cicatriz con patas.
Pues eso es justamente lo que te quiero ahorrar
Las hostias que te vas a dar si empiezas tu solo.
Porque la mayoría de las veces no triunfa el que tiene la mejor idea.
Ni tampoco el que tiene el plan de negocio más elaborada, ni con más páginas.
Tampoco el que consigue más inversión de saque (la peor forma de empezar).
El que suele ganar tampoco es el que más persiste.
O el que trabaja de lunes a domingo.
Como decía Michael Jordan…
“Todo se resume en una sentencia sencilla: existen buenas y malas maneras de hacer las cosas.
Usted puede practicar el tiro 8 horas diarias, pero si la técnica es errónea, sólo se convertirá en un individuo que es bueno para tirar mal”.
Pues eso…
Pásate el día practicando la forma incorrecta de hacer algo y serás un experto en hacer las cosas mal.
Los resultados no llegarán y te dirás: “¡Solo es cuestión de trabajar un poco más duro!”
Total, eso es justamente lo que te dicen las redes (llenas de mensajes motivacionales cargados con toneladas de azúcar):
¡Más persistencia!
¡Más esfuerzo!
¡Solo así llegarán los resultados!
Y lo que nadie te dirá es que si trabajas muy duro en la dirección equivocada, nunca llegarás a tu destino.
Te puede parecer marciano esto que te digo.
Pero es la pura realidad.
Quizás a ti no te pase, pero esto que te he contado ha sido mi vida durante más de 10 años.
Por suerte, alguien me abrió los ojos.
Me hizo ver que ese no era el camino si quería vivir de mi negocio sin ser un esclavo de mis clientes.
Para tener un negocio rentable, necesitas muchas cosas:
Te voy a enseñar eso y muchas cosas más.
Al principio serás lo más parecido a una navaja suiza.
Te pasarás el día haciendo cosas que nada tienen que ver con tu oficio.
Y eso es algo que nunca te dirán en tu gestoría habitual.
Y mucho menos en ese vivero de empresas que huele a naftalina, pagado con dinero público y que llevan más de 20 años poniendo en práctica las mismas cosas.
Cada semana mando un consejo gratis sobre cómo construir negocios rentables.
Si eres de los que no soporta depender de los demás, igual esto te interesa.
Te apuntas gratis aquí.
Mira.
Para construir un negocio, con las ganas no basta.
Tendrás que hacer muchas cosas que no te gustan.
Cosas incómodas.
Cosas que te harán dudar y que incluso pensarás que no sirven para nada.
Pero todas ellas te sacarán de dónde estás ahora.
Te harán mover el culo, que es justo lo que necesitas.
Y cuando eso ocurra, ya no habrá marcha atrás.
Por qué habrás encontrado todo lo que necesitas para vivir de tu negocio, sin ser esclavo de nada ni de nadie.
Tendrás en tus manos la libertad que tanto estás buscando.